martes, 5 de septiembre de 2017

Reseña interruptus: Richard Flanagan: El camino estrecho al norte profundo

Idioma original: inglés
Título original: The Narrow Road to the Deep North
Año de publicación: 2013
Valoración: decepcionante

Tenía que pasar, algún día. Uno siempre intenta acertar en la elección de los libros a leer. Leemos mucho, leemos casi de todo, nos informamos, nos interesamos, nos preocupamos por escoger libros que sean buenos. Y a veces, a pesar de todo ello, a pesar de las buenas opiniones que se pueden encontrar, de los consejos de gente en quién confías, de saber que fue un libro ganador del Man Booker Prize, y a pesar de haberlo intentado con ganas, no una sino dos veces, uno acaba abandonando la lectura al tercio del libro, con la sensación de que no, que no gusta, que no atrapa, que no encaja en lo que uno espera de un libro. No sé si soy yo o es él, no sé si no estamos hechos el uno para el otro, pero con la cantidad de libros buenos que hay, con el tiempo limitado del que uno dispone, a veces (pocas en mi caso) uno cree que la mejor elección es el abandono. Y, aún así, siempre queda la sensación de dudar si la opción elegida ha sido la adecuada, si tantas críticas positivas pueden ser contrarías a la propia; pero sí, aún así, me reafirmo en mi decisión de abandonarlo. Podría ser que alguno de vosotros o vosotras me convenza de lo contrario y es posible que la mayoría lo intente. Y me gustaría que fuera así, porque demostraría que, como hemos visto en el blog varías veces, contra gustos no hay nada escrito. Y en eso también consiste reseñar y hacerlo, aunque sea, a medio libro (o un tercio en este caso). Exponer opiniones y abrir debates, todo enriquece el mundo literario, que en el fondo es de lo que se trata.

Pero bien, aquí va el porqué de mi decisión: el libro narra la historia del australiano Dorrigo Evans, prisionero de guerra en la Segunda Guerra Mundial en el frente japonés y quien, sin proponérselo, ve como le van ascendiendo dentro del grupo de prisioneros hasta hacerlo responsable de cien hombres a quienes debe dar ejemplo por su comportamiento, a su pesar. Considerándose a sí mismo como una persona de carácter débil, se siente con la responsabilidad de velar por la vida del resto de prisioneros en la construcción del ferrocarril que uniría Tasmania y Birmania (denominado "Ferrocarril de la muerte"). La forma que los australianos tratan a los prisioneros japoneses y los castigos inflingidos es la misma que aplicarían a unos esclavos: castigos corporales y torturas mentales, y el uso de los prisioneros como mano de obra condenada a trabajos forzados. A la vez, intentan que los físicamente fuertes se encuentren en condiciones para que su estado de ánimo y corporal redunde en un mejor y más productivo trabajo. Esta es una parte de la historia, contada en dos momentos temporales diferentes. En paralelo, se explica lo sucedido años después, se nos narra la vida de Dorrigo Evans y la relación amorosa que tiene con una mujer quien, a la vez, está casada con su tío. En esta parte, contada de forma alternada a la corrspondiente a la época en la que el protagonista es prisionero, asistimos a las dificultades con las que se encuentra para mantener la relación y a las dudas existentes entre los amantes.

Si bien la temática y el planteamiento de la historia son interesantes, no le encuentro mucho más atractivo. Pasadas las más de ciento cincuenta páginas no consigo conectar con la historia ni con el personaje. El autor explica hechos que van sucediendo, pero a trompicones, sin continuidad. De hecho, el libro parece un conjunto de recuerdos expuestos, muchas veces, sin un orden concreto.

En lo positivo, es fácil encontrar algun punto fuerte; hay momentos donde la crueldad en los tratos a los prisioneros puede ser muy dura y escalofriante y es bueno exponerla para hacernos conscientes de ella, pero cuando uno no conecta con un personaje que encuentra plano, insulso, soso y sin ningún interés, es difícil. Si además lo que ocurre no invita a que te creas la historia, lo hace aún más complicado, como cuando, a modo de ejemplo, el protagonista se enamora perdidamente de una mujer y, al cabo de cierto tiempo (no mucho), se la encuentra de nuevo y ni la reconoce. Cuesta de creer, ¿verdad? Además, la prosa utilizada es excesivamente cargante, buscando en exceso la belleza en sus frases haciendo que suene forzado, empalagoso. A modo de ejemplos:

"Las sombras llegaron más tarde, en forma de un antebrazo erguido cuyo contorno negro se agitaba en la grasienta luz de una lámpara de queroseno."

"Dorrigo se mecía de aquí para allá y se imaginaba convertido en una rama de aquellos eucaliptos negros que se agitaban sin descanso, peinando el vasto cielo azul que se extendía sobre su cabeza. Percibía el olor de la corteza húmeda y las hojas marchitas, veía en las alturas a los clanes de loris almizcleros verdirrojos graznando alegremente. Atendía, embelesado, al canto de los carrizos y los melífagos, a la estridente llamada de los picanzos grises, punteada por el constante traqueteo de los cascos de Gracie y los crujidos y tintineos de los aparejos de cuero, las varas de madera y las cadenas de hierro de la carreta, todo un universo de sensaciones que recuperaba en sueños."

Es evidente que no está mal escrito, para nada. Pero para mí, hay un excesivo detalle que lo que principalmente aporta es una demostración de la capacidad lingüística del autor. Y eso, a veces, no va emparejado con conseguir que la lectura sea interesante, sino al contrario.

En fin, que a pesar de que el libro intenta trasmitir las condiciones infrahumanas de los prisioneros de guerra y las consecuencias y traumas para aquellos que las sobrevivieron, no consiguió despertar mi interés. Y me sabe mal que así sea, y más a sabiendas que está basado en las experiencias del padre del propio autor. Pero uno debe ser honesto en las reseñas y exponer lo que siente al leer los libros. Conclusión: a pesar de la riqueza de su prosa no pude seguir con el libro, me aburría profundamente. Y lamento que así sea.


14 comentarios:

Sol Elarien dijo...

Hola Marc, en mi opinión es un libro que bien merece la pena, aunque cuesta, y a veces mucho, pero eso no le quita mérito a la narración. No es fácil, es duro, desgarrador, hay crueldad, pero tampoco podía ser de otra manera porque es un libro sobre la guerra, sus horrores, la lucha por la supervivencia, por seguir un día más, y no se puede escribir sobre ese tema en serio y esperar que el resultado sea una obra de lectura ligera. La guerra es algo que te marca, que te cambia la vida. Hay amor, sí, pero el romance sirve para enfatizar aún más los contrastes; también el amor se convierte en un fantasma de la guerra.
"Nada permanece. ¿No lo ves? Eso es lo que Kipling quería decir. Ni imperios, ni recuerdos. No recordamos nada. Tal vez durante uno o dos años. Tal vez casi toda la vida, si vivimos. Pero entonces moriremos, ¿y quién comprenderá algo de esto?"
Besos: Sol

Gabriel Diz dijo...

Hola Marc, no suelo dejar libros sin terminar pero creo que no es nada dramático que te haya ocurrido. Te señalo algo que me parece le faltó a la reseña: quien es Flanagan? Es su único libro? Por qué escribió esta historia?

Saludos

Laia dijo...

Hola,
A mí tampoco me entusiasmó este libro. Después de leer reseñas que lo ponían por las nubes y teniendo como referencia la editorial Raig Verd (en la traducción al catalán), de cuyo criterio me fío, decidí, después de mi lectura, que este libro no era para mí. Se me hizo muy cuesta arriba, y no por el tema ni por el horror que describe, sino por cómo está escrito y por el punto de vista escogido. Yo sí que lo acabé, y aunque la segunda parte la pude leer de una forma más fluida, me dejó un sabor amargo al acabarlo. Me da mucha rabia cuando un libro que tildan de obra maestra a mí no me acaba de gustar, ¿me habré perdido algo?

Laia

Marc Peig dijo...

Hola a todos/as.
Veo que el libro genera disparidad de opiniones, por lo que contestaré por orden ;-)
Sol, valoró mucho tu comentario como lectora habitual del blog (y "comentarista" frecuente). Me alegro que te gustará el libro y que encontrarás motivos para que fuera de tu agrado. No esperaba del libro que fuera una lectura fácil ya que sabía cuál era la temática y, es más, esperaba su "dureza" (después de leer recientemente, que yo recuerde, "¡Daha!", "Claus y Lucas", Mouawad (en general), "Las benévolas", etc) y confiaba en que encontraría un libro nada fácil por el tema tratado. Probablemente fue la manera en la que está escrito el libro, con excesiva floritura y detalle, que hizo que me pareciera lento hasta que perdí el interés en lo que sucedía a los personajes (lo cual es lo peor que le puede pasar a un libro).
Gabriel - otro "comentarista habitual" (cosa que me alegra)-, buena pregunta: del autor se han traducido varias obras y me decidí por ésta por haber ganado el aman Booker Prize en 2014. Me pareció interesante también el hecho de que está basado en experiencias personales de su padre con lo que pensé que sería de interés. Mala elección en este caso.
Laia: me alegro de coincidir en la valoración. Lo que describes es exactamente lo que me ocurrió por lo que no puedo añadir nada más, únicamente que también lo leí, aparte del premio mencionado anteriormente, por ser publicado por Raig Verd. La próxima vez será! Gracias a todos por comentar y enriquecer el debate.
Saludos
Marc

Buho Evanescente dijo...

hola! ante todo gracias por tu honestidad, cuando un libro no gusta hay que decirlo y ya! no siempre tiene que gustarnos todo a todos , como tampoco podemos leer todo lo que se nos ofrece no conocemos al autor, asi que compartimos en el muro de la morada , alli tal vez alguien mas se sume a los comentarios. gracias por tu trabajo! saludosbuhos.

Marc Peig dijo...

Muchas gracias, Búho Evanescente. Me cuesta dejar libros a medias (y más aún reseñarlo) por lo que agradezco los elogios que me has dedicado.
Saludos y gracias por el comentario.
Marc

marcus dijo...

Hola a todos, totalmente de acuerdo con Buho, está muy bien que en blogs de libros hagan a veces, cuando toca, malas críticas a libros reseñados. A veces parece que todos los libros son obras de arte y eso no es así...Dicho esto, personalmente el libro de Flanegan me gustó y me gustó bastante. Es verdad que a la mitad el libro decae un poco, también estoy de acuerdo en que la historia de amor se coge con pinzas y que parece un poco de relleno, pero por otro lado retrata muy bien el infierno que debía ser la construcción del ferrocarril y eso es el tema principal del libro. Me documenté un poco después de leerlo y creo que el autor se queda corto con las atrocidades que se llevaron a cabo. Para mi es un Está bién, pero respeto el decepcionante de Marc si tenía muchas expectativas en él.

Gracias!!!

marcus

Marc Peig dijo...

Hola Marcus, agradezco tus palabras y más aún sabiendo que no coincidimos en la valoración del libro. Y ciertamente, las expectativas siempre influyen porque, aun suponiendo que podamos escoger un libro sin tener expectativas sobre él (¿ocurrirá eso?) lo cierto es que en este caso también influiría ya que es más posible que nos sorprenda un libro del cual apenas sabemos algo de él que de uno que sea conocido y bien valorado (¿será por eso que no gusta Knausgard? ¿Por las altas expectativas? Jejej... es broma, no quiero desviar el debate).
Gracias de nuevo por tu aportación, y por añadir información sobre el libro. Sin duda los hechos ocurridos fueron suficientemente atroces como para que el autor, aún y exponiéndolos, los suavizara, a juzgar por lo que indicas.
Saludos
Marc

Javi S. dijo...

No imaginas el alivio que he sentido al leer tu reseña. Yo también abandoné este libro y es algo que no hago casi nunca.
Mi motivo fue el estilo, como tú señalas: me pareció recargado, plagado de lugares comunes y en ocasiones (demasiadas) cursi. Lo de las perlas de sangre fue para mí la gota que colmó el vaso y me hizo preguntarme cómo era posible que hubiera ganado el Man Booker Prize.
No digo que sea un mal libro, sólo que a mí me pareció que el estilo dejaba mucho que desear. Al final (bueno, a las ciento y pico páginas) me molestaba tanto que tuve que abandonar.
Pero siempre es una cuestión de gustos, claro.

Marc Peig dijo...

Hola Javi S. Pues yo también he sentido cierto alivio al ver que no soy el único lector al que le ha ocurrido esto. Y yo que pensaba que me caerían palos por todos lados... coincido con tus comentarios, especialmente sobre el estilo, excesivamente recargado y algo forzado. Tampoco entiendo que le dieran el premio, y por lo que veo, no somos los únicos.
Gracias por tu comentario y por colaborar.
Saludos
Marc

Anónimo dijo...

¡Gracias a ti!
Os sigo a diario...

Marc Peig dijo...

Así me gusta ;-)
Saludos
Marc

Anónimo dijo...

No he leído el libro (y creo que no lo haré), pero a raíz de los comentarios quiero sumarme a la postura del reseñista y a su derecho (faltaría más) a mostrar su decepción con una lectura, por muy avalada que venga por la crítica o cargada de premios. Yo también elijo las lecturas con criterios que me den ciertas garantías de disfrutar de ellas, pero no siempre se acierta. Por cierto, consultar diariamente este blog es un buen criterio. ToniLV

Marc Peig dijo...

Muchas gracias ToniLV por tus palabras. Ciertamente, no siempre acertamos pero lo mejor de eso es que, tras una decepción, buscamos más libros que nos produzcan el efecto contrario. Siempre hay estímulos para la lectura, incluso cuando no gusta.
Gracias también por leernos tan a menudo, siempre es bueno contar con lectores como tú.
Saludos
Marc